jueves, 2 de diciembre de 2010

LA MÚSICA DE LOS ÁNGELES


Melódicos, sinfónicos, armónicos, toda una filarmónica en compenetracón a la máxima expresión. Una tormenta de fútbol, una locura inventiva, 90 minutos de combinación, movimiento, desmarques y pequeñines multiplicados como si de mágicos duendes invisibles se tratase. La trascendencia de un resultado histórico queda a la sombra del mecanismo de desarrollo que puso patas arriba la cerrajeria de un Madrid indolente y sin hambre. Tan fuerte fue el dolor que criogenizo el protagonismo de Mou y observarle resoplando tras el gol de Pedro solo expresaba una clemencia a la divinidad existente, primando más en su inconsciencia la lección que recibia, siendo incapaz por ello de recontruir un equipo que se desintegraba al son de la música.

Diecisiete minutos, suficiente lacra que todo aquel amante del fútbol convirtio en visionado encaminado al desastre y antagónicamente el espectaculo que muestra la esencia del fútbol. Un pellizco de Messi directamente a la madera actuo como profundo martilleo para aquellos zageros que vestian de blanco. Estos,en lugar de situarse en el portal se atrevieron a salir al porche y despues a cruzar la calle, distancias vulnerables para usureros de profesión, mientras unos te distraen y te aturden con el tedioso pero cariñoso trato de balón otros se mueven a tus espaldas entran en casa y te envian a la ruina. Al primer resquicio invisible, de balón de oro a balón de oro, Xavi enebro una jugada con un movimento de rotación como si clavara un palo al cesped y girara a su son, el balón se caliento a pies blaugranas hasta que llega al dulce Iniesta que con un toque de varita, raja la defensa del Madrid para que Xavi, aliandose con la fortuna entrara en casa por primera vez. Sin tiempo para más y con un latiguillo de Di Maria y una cesión amiga entre Pique y Valdes, el Barca continuaba a su son, tac-tac-tac-tac-tac-tac palómitas y refresco para todo blanco latente por el campo. Entres esas y aquellas, Xavi activa el radar y profundiza un balón batido hacia el guaje, en amago continuo decide apurar linea de fondo y cortar el balón escribiendo en el su sentencia, mientras, Marcelo sacude a Pedro, dudando del teatro este gesticula cual cascarrabias y olvida su posición, el balón se dispara tras huntarse en las manos de Iker, es en ese momento cuando Pedro percute fugaz, robando los ahorros de Marcelo con la misma pericia con la que un ladron del metro de Londres urta a una anciana, consumando la excelencia de una jugada de sastreria.

Presentimiento claro, dominio exhuberante, exajerado, ni ápice de honor blanco, espectadores de lujo y enemigos del tiempo. Etremedias del concierto, Guardiola sacrifico su señorio a cambio de una treta con un apagado CR7 que solo parpadeo cuando en la misma tángana un caminante masticador de chicles como Valdes le rozo el cuello, una falta al abismo y la falta de lentes progresivas de Iturralde, que olvido un penalty y una expulsíón, fue la única munición de pega que utilizo el Madrid en 90 minutos.
La tregua del kit-kat y la esperanza de los polvos mágicos de un impasible Mou, eran una opción casi desestimada. Movimiento de ajedrez, Ozil por Lass, sin cambio de rumbo al respecto. Más tac-tac-tac acompañados por la misma prohibición catalana de los oles toreros. Vulnerando los riñones de Pepe Villa apuntillo a un Madrid agónico antes de saltar al verde, tercer allanamiento y cercania ante el dato histórico. El madrid se recluia olfateando un bailoteo sin fin, agarrando la pelota Messi descubrio el pasillo de casa y en 40 metros de pase deja de nuevo en evidencia a un demadejado Ramos que se limita a observar como el guaje exterioriza un sentimiento que se trnasforma en el cuarto puñal, no asi la importancia de lo abultado sino el burreo que se le aplicaba a un nuevo proyecto. Cruz a Marcelo, que dio paso a Arbeloa, que actuo de justiciero sin justicia. El colofón,con 8 canteranos en el cesped, acechaba sin fin, en el enesimo error zaguero, Bojan condujo como perro labrador que al gol, apuro, centro y ante la parsimonia escenificada, Jeffren mortificaba a Ramos y habría páginas cerradas para recordar al mundo una goleada forjada en la creatividad del fútbol, una trascencendencia descafeinada cuando la ilusa sonrisa de Pique era acompañada por el gesto de los 5 lobitos, amigo si escupes hacia arriba te acaba cayendo encima. Ensimismado, con la mirada hacia el inframundo y ojos en blanco, Ramos sustentaba a sus espaldas 5 goles del eterno rival, enagención psicótica de psicopata atolondrado e iluso que sin mediar, sacudio violentamente a un Messi que lo caracoleo previamente, sin rumbo lanzo una 'gargantada' a Puyol que salio propulsado cual cohete de la NASA, punto y SEGUIDO, la vuelta será de traca.

El capítulo se cerro con el silencio de los humillados, algo esperado, aquellos que no dieron la cara en la arena, no lo iba a hacer fuera del circo. Lapidario resultado y lapidaria conclusión, Mou vino para esto y esto se ha convertido en lo otro, pese a ello el camino es largo. A su vez la justificación se encierra en un partido inolvidable, quizás el mejor que se haya visto, una banda cuya música, quedando bien patente, es capaz de amansar a las fieras.

JUANFE

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